🗓️ Septiembre, 2026
Pequeñas balsas de entre aproximadamente 20 y 50 centímetros, elaboradas en madera y totora y depositadas como ofrendas funerarias, constituyen una valiosa evidencia para aproximarse a las antiguas tradiciones de navegación de las poblaciones que habitaron las costas de Arica y el extremo sur del Perú.
Las miniaturas fueron estudiadas por el arqueólogo Felipe Rubio en el marco de la investigación con la que obtuvo el grado de Doctor en Antropología por la Universidad Católica del Norte y la Universidad de Tarapacá (UCN-UTA). El investigador presentó recientemente sus principales resultados durante el ciclo de charlas organizado por los 20 años de este programa de postgrado. Su trabajo combinó el análisis arqueológico de estas pequeñas embarcaciones con antecedentes históricos y varios años de investigación etnográfica junto a pescadores chinchorreros contemporáneos.
Huellas de antiguas embarcaciones
Estudiar la navegación prehispánica presenta una dificultad particular: las embarcaciones difícilmente se conservan en el registro arqueológico. Según explicó Rubio, hasta ahora no se ha encontrado una embarcación prehispánica completa en un contexto arqueológico del norte de Chile. Por ello, representaciones en textiles y cerámicas y, especialmente, las miniaturas de balsas (principalmente encontradas en contextos arqueológicos del Período Intermedio Tardío 900 y 1400 d.C.) constituyen importantes evidencias para investigar estas tecnologías.
La investigación se concentró en un área comprendida entre el sur del Perú y la costa de Arica. En esta última zona destacan los sitios arqueológicos Playa Miller 3 y Playa Miller 4, donde las pequeñas balsas fueron depositadas como parte de ofrendas funerarias junto a otros objetos en miniatura, entre ellos arpones y anzuelos.
Rubio destacó la singularidad de este registro: en Arica existen sitios arqueológicos que reúnen más de 70 miniaturas de balsas, mientras que este tipo de evidencia es muy escasa en otras zonas de la costa andina. Embarcaciones en miniatura de características similares también han sido identificadas en contextos funerarios de la cultura Chiribaya, en el sur del Perú.
Una tradición que va más allá de la embarcación
Una de las particularidades del trabajo fue contrastar las evidencias arqueológicas con prácticas marítimas contemporáneas. Durante varios años, Rubio realizó investigación etnográfica con pescadores chinchorreros de Arica y del sur del Perú, participando en incursiones de pesca y observando el uso de balsas de madera para trabajar con redes de arrastre desde la costa.
Pese a la disponibilidad actual de otros materiales y tecnologías, las características de estas embarcaciones continúan siendo especialmente apropiadas para las condiciones en que se desarrolla esta actividad. “La morfología de esta tradición, de estas embarcaciones, es tan altamente óptima para la zona donde ellos pescan que no existe ningún elemento contemporáneo que las reemplace”, explicó Rubio.
Sin embargo, una de las principales conclusiones de su investigación es que esta continuidad no puede comprenderse únicamente desde la permanencia de una determinada tecnología.
“No es solamente una balsa que se la pasa a otra persona y que se va pasando en el tiempo, sino lo que se traspasa también son las comunidades de prácticas que se relacionan con este tipo de artefactos náuticos”, señaló el investigador.
El arqueólogo plantea que la tradición náutica de la costa de los Andes centro-sur constituye un patrimonio cultural marítimo que posee dimensiones tanto materiales como inmateriales, y cuyo estudio permite poner en diálogo las evidencias arqueológicas con conocimientos y prácticas que continúan presentes entre comunidades de pescadores de las costas del norte de Chile y sur del Perú.